Login / Create an Account

Relaciones incestuosas y relatos de alto erotismo

Mi hermanita

Todo empezó cuando tenía más o menos unos 25 años y vivía solo en la Capital, alejado de mi familia para concurrir a la universidad.
Unos años después, cuando me recibí, llegó mi hermana menor a estudiar y se quedó a vivir conmigo. Ella tiene un cuerpo perfecto, con unos pechos alucinantes y un culo hermoso, ya que casi toda su vida practicó deportes, además es modelo y trabaja para una agencia local. El tema es que viviendo con ella tuve muchas oportunidades de apreciar su cuerpo, ya que se levantaba con una remerita y en bombacha y después de desayunar se ponía a ver tele en el sofá. Fue a partir de entonces que comencé a mirar a mi hermana como a una mina, a apreciarla desde la óptica de varón y la verdad que estaba para el infarto.

Yo aprovechaba cualquier oportunidad para espiarla, cuando se cambiaba entraba a su cuarto con la excusa de buscar algo o cuando se duchaba podía verla totalmente desnuda a través de la cerradura lo que me provocaba una fabulosa calentura y un estado de permanente erección, sentía que mi pija iba a reventar de lo dura que se ponía, incluso me masturbaba varias veces al día pensando en su cuerpo y cómo sería coger con ella. Ella era mi obsesión, de a poco se fue convirtiendo en el foco total de mis deseos. Entraba a su habitación para olerle las bombachas y los corpiños usados, estaba enfermo de calentura por mi hermana.

Habitualmente ella entraba a mi cuarto los domingos en las mañanas para despertarme, ya que por mis clásicas salidas de los sábados llegaba “mal herido” y me costaba volver a este mundo. En una ocasión me desperté temprano con una erección impresionante, mi hermana no había venido aún para levantarme, por lo que me destapé saqué la pija y cubrí mi cara con una almohada, para que cuando ella entrara pudiera contemplar cuánto calzaba su hermano. Justo como lo había planeado, ella entró canturreando mi nombre; yo me hice el dormido, ella abrió la puerta y de pronto se calló y se quedó contemplándome por un buen rato. Poco después escuché cerrarse la puerta. Repetí el mismo procedimiento unas cuantas veces más y desde allí empecé a notar a mi hermana un poco más cariñosa que de costumbre…Evidentemente, a partir de eso, mi relación con ella mejoró notablemente, se fue haciendo más cálida e íntima.

Pasó un tiempo durante el cual conocí a mi actual esposa y nos casamos, lo que de alguna manera me apartó de mi hermana. Unos años después mi hermana se implantó siliconas en el pecho para mejorar sus oportunidades en su carrera de modelo, a mi me pareció innecesario, pero de todas formas le quedaron muy bien. Al ver los resultados, mi esposa quiso también recurrir a la cirugía para agrandarse las lolas, ya que con el nacimiento de mi primer hijo se le habían caído un poco, según ella, para mi era también totalmente superfluo y prescindible, pero igual me puse a estudiar sobre los distintos procedimientos y técnicas de implantes y sus riesgos, hasta que finalmente acudí a mi hermana a través del MSN para preguntarle por su experiencia. Estuvimos chateando, me contó toda su experiencia hasta que al final en tren de joda le dije…

- A ver cuando me las mostrás.
A lo que ella me respondió:
- "OK"
Ese "OK" me dejo seco y no iba a desaprovechar esa oportunidad y le escribí:
-¿Cuándo podés?
-Cuando tengas tiempo. -dijo ella..
- Mañana por la mañana saldré del trabajo un momento y voy a tu departamento.
A la mañana siguiente fui, ella me abrió, recién se había despertado. Estaba con una remera verde y unas calzas, sus pezones resaltaban. Hablamos un poco del trabajo, de la familia, yo ya no podía esperar y le dije:
- Dale, mostrame cómo te quedaron…
- Vení -dijo ella…

Fuimos a su habitación y tímidamente sólo me mostró las cicatrices que surcaban sus pezones, yo tomé su mano y la retiré, ella no opuso ninguna resistencia. Entonces metí mi mano por debajo de su remera y se las palpé, le hacía varias preguntas para que no se avivara de lo mucho que estaba disfrutando. Me quedé un rato que a lo mejor fue mínimo pero me pareció eterno, acariciándole los pechos mientras ella me explicaba el proceso de su cirugía. Yo ya tenía la pija dura como una roca y mi corazón se aceleró tanto que me faltaba la respiración. Estaba temblando, mi pasión por mi hermana pudo más y le dije:

- Sacate la remera que quiero ver cómo te quedaron…

Ella accedió sin titubear, se quitó la remera y pude ver sus hermosos globos, le quedaban maravillosamente. Se los agarré con ambas manos y los palpé suavemente por todas partes, aunque para disimular le hacía preguntas sobre su cirugía… Le pregunte si tenía la sensibilidad de antes y si no sentía dolor. Me respondió que todo seguía normal y tomando mis manos, las presionó contra sus tetas. También parecía excitada, yo continué acariciándole las lolas, mientras sus pezones se ponían duros y parados.
Entonces sucedió que no pude controlarme, me incliné y comencé a chuparle las tetas casi eufórico; ella soltó un pequeño gemido pero no dijo nada, cada vez aumentaba el ritmo de su respiración, aunque muy tímidamente, hasta que se convirtió en un jadeo pasional.

De pronto sentí su mano tocando mi endurecida pija y ahí “se pudrió todo”, no pude aguantar más, la tomé de los glúteos, la empujé hasta la cama, le quité las calzas y la bombacha, le abrí las piernas, me incliné y me sumergí en su deliciosa conchita depilada, haciéndole círculos con la lengua y mordisqueándole los labios vaginales.
Ella estaba tan caliente que podía sentir sus jugos cayendo por mi mentón, gemía cada vez más fuerte mientras mi lengua le horadaba la concha entrando y saliendo como una pija y lamiendo su clítoris al mismo tiempo que me bebía sus jugos. Después de un buen rato, en el que se deshizo orgasmo tras orgasmo, ella me tomó de las manos y me imploró como en un susurro:

- Cogeme, por favor.

Yo me baje el pantalón y sin mayores preámbulos se la mandé hasta el fondo, me quedé quieto unos minutos dentro de ella para disfrutar su estrecha cuevita conteniendo mi pija y poco a poco fui empezando a moverme, cada vez con más fuerza. Mientras la cogía, con una pasión desenfrenada, le chupaba las tetas y mis manos se aferraban de sus nalgas para penetrarla lo más que pudiera; luego la puse en cuatro y la ensarté bien asido de sus formidables tetas. Le di y le di mientras ella meneaba la cola como una cachorra y gritaba completamente poseída por el éxtasis. No pudimos más y acabamos juntos; yo la saqué justo cuando me venía y le embadurné toda la espalda y el cabello con mi semen.
Estábamos exhaustos, con la respiración acelerada… Ella se recostó y me confesó que había fantaseado hacer esto desde hace mucho tiempo; yo también le conté cuánto la deseaba desde que había llegado a estudiar. Como dos enamorados, charlamos del tiempo desaprovechado y de todo lo que habríamos disfrutado en estos cuatro años si nos hubiéramos atrevido antes. Quedamos en que si alguno tenía ganas, nos llamaríamos a la hora que fuera para amarnos de nuevo… Hasta hoy no desaprovechamos ninguna oportunidad para hacerlo y conviene aclarar que esta es una historia absolutamente real…
 

3.541665

Votar cuántas ColaLolas