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LA VERGA DE MI SOBRINO

Lo que voy a relatar me ocurrió en estas últimas fiestas. Soy una mujer de cincuenta años, tirando a petisa, pero con un lomo en excelentes condiciones. Mi marido es quince años mayor que yo, antes no notaba la diferencia de edad, pero ya sí, demasiado. Yo vivo caliente todo el día, mientras él nunca tiene ganas y es por eso que a mí empezaron a atraerme otros hombres.
Esta navidad estaban invitados a nuestra casa un sobrino mío y su mujer. Él tiene 37 años, y no está nada mal, nada más llegar en el abrazo que nos dimos de llegada, la mano de mi sobrino se quedo entre su mujer y mi cuerpo cuando nosotras nos abrazábamos, su mano quedo en mi pecho, y pude sentir que él en vez de sacarla, la dejo apretando mi pecho, manoseándome, aquello en vez de irritarme me gusto, y pude sentir como un calor inundaba mis bragas. Nuestras miradas se cruzaron y él mantuvo su vista fija en mis pechos. Pase toda la tarde pensando en aquella mano y cuando llegó la noche todos nos disponíamos a irnos a dormir, mi marido hacía ya rato que se había metido en la cama, y Susana la mujer de Luis fue la siguiente en decir que se iba, yo noté como la mirada de Luis me seguía a todas partes, sentía el deseo que tenía de que yo dijera que no me iba aun, y sin saber porque dije que yo aun me quedaría un rato más, Luis dijo enseguida que él también se quedaba un poco más.

Mi ropa era cómoda, pero le dije que iba a ponerme el camisón, a lo que él asintió con la cabeza, pude notar como él se levantaba del sofá, y me seguía a través del pasillo, yo entré en mi dormitorio y deje la puerta un poco abierta, vería la sombra si se acercaba a la puerta, mi marido dormía profundamente, yo hasta ese momento sentía frió, pero estando allí se me estaba quitando todo, y un calor invadía mi bajo vientre quitándome el frío por completo, me quite rápidamente los pantalones y la blusa y saqué un camisón nuevo del aparador, era un camisón de invierno, en ese momento pensé que nada de lo que tenía era sexy, y que nada atraería a mi sobrino a mí, me sentí desilusionada, pero quise probar, me quite el sujetador y las bragas y me coloqué el camisón dejando todos los botones desabrochados, solo tenía que meter un poco la mano para dejar mis pechos al descubierto, casi di un grito cuando le vi que estaba parado en la puerta del dormitorio, se acercó un poco más, yo casi no me atrevía a pronunciar palabra, aunque sabía que nada despertaría a mi marido, pero él también lo sabía, yo me acerqué pero antes de que me diera tiempo a decir nada, se sacó la polla, estaba dura y grande, mis ojos no podía apartarse de ella, sin decir nada yo me deje hacer, me colocó las manos en los pies de la cama, tiró de mi cuerpo hacía el y abrió con sus manos mis piernas, lo suficiente para ponerme en pompa, sentí sus manos en mi culo y como subía mi camisón metiendo sus manos por dentro, apretó con fuerza y con deseos mis pechos y sentí como su polla buscaba la entrada de mi coño, no pude emitir ningún ruido mientras él metía su polla dentro de mi coño, pero sentí un calor extremo, y una sensación de placer que hacía tiempo no sentía, la polla de mi sobrino no tenía nada que ver con la de mi marido ni con las zanahorias que en mi desesperación había metido en mi coño, me cogió por la cintura y fue sacando y metiendo aumentando cada vez más el ritmo de las embestidas, yo no sabía que hacer para evitar que se me escaparan los gemidos de mi boca, solo podía morderme los labios con fuerza y aguantar sus embestidas, gracias a que él me tenía cogida por la cintura, ya que no tardé ni dos minutos en correrme como una loca, sin poder emitir ni un solo gemido, podía sentir como Luis estaba ya a punto, ya que sus movimientos eran cada vez más fuerte y rápidos, estaba haciendo sonar mis nalgas contra sus piernas, temiendo que mi marido pudiera despertar, pero no quise romper el momento y lo dejé que terminara, cuando se fue a correr, la sacó y tiró de mi para que me agachara, aquello era una sorpresa para mí, quede de rodillas delante de aquella polla que ahora podía ver de cerca, pero no tardé en quedar ciega por la corrida que tuvo, mi cara quedo toda llena de aquella leche espesa, era la primera vez que un hombre se corría en mi cara, y nunca se la había mamado a ningún hombre, Luis no me dio opción la apretó en mis labios forzándome a abrir la boca y aceptar el último chorro de aquella leche caliente, su polla entró en mi boca llenándola toda, no tuve más remedio que tragar y chupar, aunque no sentí ninguna repugnancia al hacerlo, todo lo contrario, sentí el deseo de aprender a mamar, lo hubiera hecho, si no hubiera sido porque mi marido tosió y Luis se encaminó hacia fuera del dormitorio, yo con mi mano me limpie toda la leche que había en mi cara y chupe mis dedos recogiendo el sabor salado de la leche de mi sobrino, aquello me gustó y estaba dispuesta a exprimir de nuevo esa polla hasta sacarle lo que tuviera dentro, respiré hondo y salí del dormitorio, cerrando la puerta tras de mi.

Luis estaba en el sofá, sentado con la polla fuera, estaba medio flácida y palpitaba cada vez más rápida, me acerqué y sin decirle nada me puse de rodillas delante de él, quite sus manos y se la cogí apretándola, aun pude ver como una gota salía de su capullo, y sin pensármelo me acerque y me la metí en la boca, para mi aquello era nuevo, y solo podía imaginar lo que se debía hacer por las películas que había visto en la tele, pero no me costó aprender y sobre todo lo que a mi sobrino le daba más placer, su polla no tardó en estar dura como una piedra y yo aprendí rápido a chupársela, yo pensaba que el se correría rápidamente pero no lo hacía y a mi me empezaba a doler toda la boca, había tenido que aguantarme algunas arcadas, ya que de ves en cuando él empujaba hasta tocar mi campanilla. Cuando alzaba la vista podía ver como sus ojos estaban abiertos mirándome, tiró de mi cabeza hacía arriba y no tuve más remedio que subir, su cuerpo quedó entre mis piernas y sin pensármelo subí mi camisón hasta dejarlo por mi cintura, cogí su polla con mi mano y la encaminé hasta la entrada de mi coño, que lo esperaba completamente mojado, hacía años que no sentía esa sensación de calor, la sensación de estar completamente llena en mi interior, su polla entraba y salía de mi coño con fuerza, y su boca mordía como loco mis tetas por fuera de mi camisón, me lo subí para dejarlo chupar mis pezones, sentí la furia de su boca, de su cuerpo, y me corrí en unos de los orgasmos más largo que recordaba, yo botaba literalmente sobre su polla, y sentía como esta entraba cada vez más fuerte dentro de mí, hasta sentir el calor de su leche dentro, dejando que lo hiciera con toda su fuerza, su boca mordía mis tetas ahogando su gemido, yo no dejé de moverme sobre ella, hasta sentir sus últimas palpitaciones.

Lo que no podía ni sospechar es que después de haberse corrido dos veces, siguiera aun deseando más, me levanté sentándome a su lado, podía sentir como su liquido caliente salía de mi coño, y como su polla seguía palpitando delante de mí, se levantó del sofá y tiró de mi, levantándome, me besó en los labios a la vez que sus manos apretaba mis pechos por fuera de mi camisón, yo sentía como su leche corría entre mis muslos, me giró con sus manos, colocándome de espaldas a él, empujó mi cuerpo, hasta hacerme que colocara mis manos sobre el respaldar del sofá, mi hizo abrir las piernas, por lo que quedé en pompa delante de él, sentí sus manos subiéndome el camisón y de pronto sentí su lengua sobre mis muslos y sus manos acariciándome las piernas, sentía como su lengua iba recogiendo la leche que corría por mi entrepierna, hasta sentir el calor de su boca en mis labios, sentí como un torrente de flujo llegaba a mi coño, podía sentir como se afanaba por recogerlo todo sin dejar escapar ni una gota, su lengua jugaba con mi clítoris, que ya estaba grande y duro, sentía sus dientes mordiéndolo a veces produciéndome algo de dolor, pero el placer era más grande, sus manos apretaban mis nalgas con fuerza, sentía sus dedos jugando con la entrada de mi ano, nunca antes lo habían hecho, sentía miedo, pero era incapaz de decir que no, estaba rendida a su lengua, que ya empezó a pasar de mi coño a mi ano, sentía como intentaba entrar en él, mi excitación era extrema, y ya solo deseaba que lo hiciera, deseaba sentir esa lengua dentro de mi ano, yo misma con mi mano me abrí las nalgas, y sentí como su lengua abría la entrada, las piernas me temblaban, y sentía como se me iban las fuerzas, quito mi mano para poner las suyas, estaba tirando de mis nalgas, abriéndola todo lo que podía, por unos segundo dejé de sentir su lengua caliente jugando con mi culo, me parecieron una eternidad, yo solo deseaba sentir esa lengua dentro de mi, de pronto sentí su polla entrar despacio en mi coño, sus manos seguían tirando de mis nalgas, no podía evitar que se me escaparan ventosidades, sentía vergüenza, pero me era imposible quitarme, ni dejar que siguiera entrando dentro de mí, sentía la extraña sensación de que su polla estaba más grande, produciendo en mi, aun más placer, mi clímax llegó a su techo cuando sentí que salía despacio y subía hasta la entrada de mi ano, sentía su cabeza en mi entrada, y sentía la imposibilidad de que esa polla entrara por mi ano estrecho y virgen, sentía que mi culo estaba mojado y que si empujaba llegaría a entrar, podía sentir su cabeza empujando mi entrada, era como si todo se hubiera parado, solo sentía su miembro en mi culo, podía sentir como se me escapaban ventosidades, era una sensación de vergüenza y lujuria que nunca había sentido, hasta que por fin sentí como su cabeza rompía la barrera de mi esfínter, fue como si algo se rompiera dentro de mi, en ese momento soltó mis nalgas y las apretó sobre su polla, fue una sensación de relax, sabía como debía hacerlo, sentía que no era la primera vez que rompía un culo, solo movía sus manos por mis nalgas, para que me fuera acostumbrando a su cabeza en mi culo, fui yo misma la que deseé sentir más dentro de mi, y la que empujé con miedo, podía sentir como esta entraba fácilmente, en unos cuantos empujones míos pude sentir, como sus huevos llegaban a tocar mi coño, sentía su vara ocupando todo mi interior, cuando me cansé de moverme, y las piernas me temblaban, no pude evitar dejarme caer sobre el sofá colocándome de rodillas, su polla se había salido de mi culo, y fue como una sensación de frío en mi interior, deseaba sentir el calor de su polla, él lo entendió rápido y no tardé en volver a sentirla dentro de mí, ahora en esta posición era él el que embestía y cada vez lo hacía más rápido y más fuerte, su polla llegaba hasta lo más hondo de mí, sentía el golpear de sus piernas en mis nalgas, y la tremenda excitación que aquello le producía, yo me concentré en lo que estaba sintiendo, y no tardé en sentir un largo y caliente orgasmo, que llegó a su punto más alto cuando me sentí invadida por un calor extremo, se estaba corriendo dentro de mi culo, estaba quieto, dejando que su leche saliera a borbotones, me tenía bien sujeta por la cintura, yo apretaba mi esfínter y era como si su polla creciera dentro de mi, ambos nos quedamos quietos hasta que su polla fue menguando de tamaño, al hacerlo dentro de mi, la sensación fue grata, mi ano, tomaba su tamaño a medida que su polla menguaba, cuando terminó de salir y volví mi cara, me dijo que había sido la corrida más grande de su vida, y que aquello le había encantado, yo le dije lo mismo, que era la primera vez que alguien entraba por ese agujero, y lo volveríamos a repetir en cuanto pudiéramos, sin decir nada, cogió camino de su dormitorio y me dejó en pompa con la cara en el respaldar.
 

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